Nuestro Ritmo de Vida Acelerado

comida-laboralTenemos muy poco tiempo para dedicar a nuestra alimentación. Con jornadas laborales amplias y otras muchas obligaciones, la realidad es que cada vez dedicamos menos minutos a cuidar lo que comemos.

Las prisas desde primera hora de la mañana ya nos condicionan. Al despertar los minutos están contados y muchos prefieren dormir un poco más y se levantan con el tiempo justo o bien deciden dedicar este rato matinal a otras tareas, de manera que ya se han saltado la primera y más importante comida del día. Llegan a su oficina y se encuentran con emails, reuniones, llamadas de teléfono, informes, proyectos, etc. y al final, han pasado cerca de 3 horas y aún no han ingerido nada.

Para muchos la historia se repite a la hora del almuerzo, porque no tienen tiempo para sentarse en una mesa y comer con tranquilidad. La denominada  "comida rápida" se convierte en la solución más socorrida cuando el tiempo escasea, pero evidentemente no es la ideal para cuidar nuestra nutrición. Antes de decantarte por este tipo de almuerzos, mejor traerte comida de casa, una alternativa económica y sencilla.

Nuestro ritmo de vida acelerado ha provocado que el tema de la alimentación ya no sea considerado como una prioridad, y por ello cada día se le dedica menos tiempo; esto se refleja en nuestros hábitos que integran con más frecuencia la "comida basura", golosinas y el café; algo poco recomendable.

Hemos detectado que esta cuestión está preocupando cada vez más a las empresas y a la sociedad en general, causando importantes problemas como la obesidad que, además, según estudios realizados en EEUU y Canadá, provoca disminución de la productividad y estiman que puede generar entre 1,61 y 1,74 por ciento, más de ausentismo.

La OMS considera que no sólo la obesidad es la epidemia del siglo XXI, también hay otras patologías relacionadas con este problema como las cardiovasculares, el cáncer y la diabetes.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) reconoce la importancia de la alimentación dentro de la jornada laboral, pues los problemas generalizados de la escasa ingesta hasta el exceso o ingesta inadecuada de proteínas, energía y micronutrientes han generado la alerta. La OIT afirma: "Una alimentación no adecuada de un trabajador puede disminuir en hasta un 20% la productividad".

"Es necesario que las empresas colaboren con este problema. Además de ofrecer información, no está de más que faciliten a los trabajadores máquinas expendedoras o microondas que les brinden diversas posibilidades. Una buena idea también es fomentar el deporte con actividades extra o convenios con gimnasios"