Dieta Basal

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Pensada para aquellos pacientes que no necesitan ninguna modificación en su dieta, ya que pueden comer de todo sin ningún problema. Se trata de una dieta de aproximadamente 2500 kcal, adaptándose a las necesidades nutritivas de un paciente sin alteraciones alimenticias.

Desde un punto de vista nutricional, la dieta humana puede ser de dos tipos: basal o terapéutica. En esta última se adapta la alimentación de una persona con el fin de paliar o de curar la enfermedad que padece. Por el contrario, la dieta basal, también llamada normal, es un régimen alimenticio equilibrado. Se trata de una dieta básica en la que no se realizan modificaciones en su composición de nutrientes o energía. Es decir, la basal es la dieta que siguen las personas sanas y, si hablamos sólo del ámbito hospitalario, la de aquellos pacientes que no necesitan requerimientos dietéticos especiales.

Sin restricciones concretas en cuanto a los alimentos, tecnologías culinarias ni distribución de tomas.

La dieta basal debe resultar energética y nutricionalmente completa para la mayoría de los pacientes hospitalizados.

El reparto habitual de la dieta basal se realiza en 4 tomas: desayuno, comida, merienda y cena. Además, existe la posibilidad de incluir una pequeña "recena" a base de zumos, lácteos y cereales.

Distribución de los macronutrientes en esta dieta: Hidratos de Carbono: 50-55%, Grasas: 30%, Proteínas: 15-20%.
Hay que recordar que, cuanto más se parezca la dieta hospitalaria de un individuo al patrón alimentario al que está acostumbrado (es decir, gustos y necesidades), mayor será la probabilidad de éxito clínico. Por eso, la dieta basal está orientada a la persona adulta sana y con nivel de actividad ligero. Dado que éste es el perfil más habitual en el paciente hospitalizado, esta dieta es la más prescrita.

El objetivo, pues, no es otro que alcanzar y/o mantener el mejor estado de salud, según la situación fisiológica y patológica de cada paciente.